El Vaso

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caminaste por varias horas bajo un sol agotador, estás muy sediento(a) y realmente necesitas un vaso de agua bien fría.., revisas tu dinero para estar seguro(a) de que podrás comprarlo, alzas tu mirada buscando un lugar donde venden un buen vaso con agua; lo ves a la distancia… caminas hacia el lugar; entras; te diriges al mostrador y pides el vaso más grande de agua fría que hay…. el dependiente acepta tu orden y te lo trae a la mesa… y ¡que vaso más grande!… te dispones a beberlo, pero de pronto te fijas en el vaso y está completamente sucio y quebrado; y claro que ni te gustaría saber cuántas personas han bebido en él y no lo han lavado…

Para el Señor, nosotros somos vasos de barro y hoy, algunos de estos vasos están completamente vacíos, otros están a medio llenar; otros completamente sucios, otros con algunas “manchitas”. Otros vasos tienen serias “rajaduras”, y a otros les falta un “pedazo”. Hay vasos que están tan viejos y que ya no retienen nada de lo que ponen, y otros todavía se la juegan; otros vasos que no creen que son vasos y se pasan la vida buscando justificar que son macetas, porque se sienten inferior que otros.

En fin hay muchos tipos de vasos en nuestro alrededor, unos reconocen su estado y buscan ayuda, otros están no están contentos con su estado pero no hacen nada por salir, porque creen que no hay salida para su problema. Pero sea cual sea el estado en que te encuentras, quiero decirte hoy, que hay un “Alfarero” dispuesto a hacer tu vaso otra vez. Está dispuesto a reparar TODA rajadura y quebradura, y hacer que tu vida tenga sentido. Ese Alfarero es Jesús, búscale Él te está esperando porque ya no hay tiempo.

“¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” Jeremías 18:6.

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